SAN FELIPE DE JESÚS, MÁRTIR (1572 – 1597)

Felipe nació en la ciudad de México el año 1572, hijo de honrados inmigrantes españoles. En su niñez se caracterizó por su índole inquieta y traviesa. Se cuenta que su aya, una buena negra cristiana, al comprobar las diarias travesuras de Felipillo, solía exclamar, con la mirada fija en una higuera seca que, en el fondo del jardín, levantaba a las nubes sus áridas ramas: "Antes la higuera seca reverdecerá, que Felipe llegue a ser santo" El chico no tenía madera de santo.
Pero un buen día entró en el noviciado de los franciscanos dieguinos; más no pudiendo resistir la austeridad, otro buen día se escapó del convento.



Regresó a la casa paterna y ejerció durante algunos años el oficio de platero, si bien con escasas ganancias; por lo que su padre, Alonso de las Casas, lo envió a las islas Filipinas a probar fortuna. Felipe contaba ya para entonces 18 años. Se estableció en el emporio de artes, riquezas y placeres que era en esos tiempos la ciudad de Manila.



Nuestro joven gozó por un tiempo de los deslumbrantes atractivos de aquella ciudad, pero pronto se sintió angustiado: el vacío de Dios se dejó sentir muy hondo, hasta las últimas fibras de su ser; en medio de aquel doloroso vacío, volvió a oír la tenue llamada de Cristo: "Si quieres venir en pos de Mí, renuncia a ti mismo, toma tu cruz y sígueme" (Mt. 16, 24).



Y Felipe volvió a tomar la cruz: entró con los franciscanos de Manila y ahora sí tomó muy en serio su conversión... oró mucho, estudió, cuidó amorosamente a los enfermos y necesitados, y un buen día le anunciaron que ya podía ordenarse sacerdote, y que, por gracia especial, esa ordenación tendría lugar precisamente en su ciudad natal, en México.



Se embarcó juntamente con Fray Juan Pobre y otros franciscanos rumbo a la Nueva España; pero una gran tempestad arrojó el navío a las costas de Japón, entonces evangelizado, entre otros, por Fray Pedro Bautista y algunos Hermanos de la provincia franciscana de Filipinas. Felipe se sintió dichoso: ahora podría ahondar más en su conversión esforzándose por convertir a muchos japoneses.



Las conversiones en Japón aumentaban día a día; pero entonces estalló la persecución de Taicosama contra los franciscanos y sus catequistas.
Nuestro Felipe, por su calidad de náufrago hubiera podido evitar honrosamente la prisión y los tormentos, como habían hecho Fray Juan Pobre y otros compañeros de naufragio. Pero Felipe rechazó esa manera fácil de rehuir su actividad. Q
uería convertirse siempre más a fondo, hasta abrazarse del todo con la cruz de Cristo. Siguió, pues, hasta el último suplicio a San Pedro Bautista y demás misioneros franciscanos que desde hacía años evangelizaban el Japón.
Felipe, juntamente con ellos, fue llevado en procesión por algunas de las principales ciudades para que se burlaran de él. Sufrió pacientemente que le cortaran, como a todos los demás, una oreja, y, finalmente en Nagasaki, en compañía de otros 21 franciscanos, cinco de la Primera Orden y quince de la Tercera Orden, además de tres jóvenes jesuitas, se abrazó a la cruz de la cual fue colgado, suspendido mediante una argolla y atravesado por dos lanzas. Felipe fue el primero en morir en medio de todos aquellos gloriosos mártires. Sus últimas palabras fueron: "Jesús, Jesús, Jesús".



Felipe se había convertido plena y totalmente a Cristo. Era el 5 de febrero de 1597. Cuenta la leyenda que ese mismo día la higuera seca de la casa paterna reverdeció de pronto y dio fruto. Felipe fue beatificado, juntamente con sus compañeros de cruento martirio, el 14 de septiembre de 1627, y canonizado el 8 de junio de 1862.
Felipe, el joven que supo convertirse hasta dar la vida por Cristo, ha sido declarado patrono de la Ciudad de México y de su arzobispado.


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CÓMO SE FORMA LA PASCUA JUVENIL???'

Los pasos que a continuación presentamos son una propuesta de formación juvenil nacida de nuestro caminar y nuestra experiencia en el acompañamiento de los jóvenes.

1.- Iniciamos con la MOTIVACIÓN a participar en la Pascua Juvenil desde el comienzo de la Cuaresma a través de carteles que se colocan en distintos lugares de la población, se hacen invitaciones personales a los compañeros y amigos de escuela o de barrio, invitación pública en las celebraciones Eucarísticas y con volantes para los jóvenes. Aquí tienen un papel importante los jóvenes que ya participan en los grupos de Pascua, porque a ellos los corresponde ser los primeros promotores de la Pascua Juvenil siguiente. Creemos que la edad conveniente para participar es a partir de los 14 años.

2.- Durante este tiempo de motivación se ORGANIZA todo lo necesario para la Celebración de la Pascua Juvenil:

a) Un equipo responsable de los temas y dinámicas a seguir durante la Pascua. Hasta ahora hemos logrado que el tema de cada Pascua sea coyuntural y de interés para los mismos jóvenes (La Paz, la Familia, La Mujer, El Niño, Año de Jesucristo, del Espíritu Santo, del Padre, etc.).

b) Un Lugar que debe cumplir con las condiciones mínimas para recibir a los jóvenes que participen: Espacio para los temas, capilla, comedor, cocina, sillas, salones para reunión de equipos, etc.

c) Material didáctico: papelógrafos, marcadores, hojas suficientes, esquemas de cantos, pizarrones, etc.

d) Despensa para la comida de todos los participantes. Se organiza con las donaciones de las personas en especie o económicas. Tratamos que los jóvenes que participan por primera vez no tengan ningún gasto, pero todo lo que puedan dar es valioso.

3.- Las INSCRIPCIONES se hacen a lo largo de la cuaresma, tratando de que sean antes de un retiro que se programa con todos los participantes en la Pascua próxima como preparación a la Semana Santa, una o dos semanas antes de la misma. Ver aquí si es posible terminar con una celebración Penitencial.

4.- RETIRO DE PREPARACIÓN que normalmente toma el tema de la Cuaresma y la llamada a la Conversión. Para invitar al Retiro se envía una carta invitación a todos los jóvenes inscritos.

5.- La CELEBRACIÓN de la Pascua Juvenil la hacemos generalmente durante el Triduo Pascual (Jueves, Viernes y Sábado santos) en un horario que va de las 9 de la mañana a las 7 de la noche. Aquí, además de dedicar un tiempo suficiente a la reflexión de los temas preparados, le damos su tiempo necesario a las Celebraciones Litúrgicas de estos días santos; de esta manera los jóvenes van asumiendo conscientemente la celebración de los misterios de nuestra salvación en un ambiente más propio para ellos. En este caso tiene mucha relevancia la Celebración de la Pascua de Resurrección de una manera solemne y con el ritmo propio que la liturgia ofrece, de tal manera que para los jóvenes sea una experiencia impactante y motivadora para continuar integrados a la vida de comunidad.

6.- Ocho días después de la Pascua se invita a los jóvenes a participar en una CONVIVENCIA, donde se evalúa la experiencia de la Pascua Juvenil, conviven fraternalmente ya que durante la experiencia fue imposible hacerlo y se les invita a integrarse a una comunidad juvenil de Pascua.

7.- De esta convivencia nacerán, si el trabajo fue lo suficientemente impactante, NUEVAS COMUNIDADES DE P.J. a las cuales se les tendrá que dar un acompañamiento y formación integral para lograr el objetivo que se pretende. En este proceso es fundamental la presencia del Párroco como pastor nato en la formación de los jóvenes.

CÓMO SE ALIMENTA LA PASCUA JUVENIL....

A través de la marcha de las C.J.P. se van implementando actividades que están en función de su fortalecimiento, crecimiento personal y comunitario.

a) En primer lugar, la reunión semanal es fundamental y se dedica a las actividades que la misma C.J.P. establezca y que será principalmente de formación.

b) Cada mes se organiza la convivencia mensual, que inicia siempre con la Celebración Eucarística, le sigue algún tema de interés para todos y se termina con una convivencia donde se comparte lo que cada uno lleva.
El objetivo de la convivencia mensual busca fomentar varios aspectos:

1o. Revivir el sentido cristiano del Domingo.
2o. Fomentar la participación de los jóvenes en la Eucaristía.
3o. Entablar relaciones humanas con los demás compañeros.
4o. Fomentar la comunicación entre las comunidades.
5o. Tratar un tema de interés común.
6o. Oportunidad del párroco de compartir con todas las comunidades.
La convivencia debiera organizarse de la siguiente manera:
* Oración.
* Eucaristía
* Tema de Reflexión.
* Comida.
* Recreación.
* Salida.
c) Se tiene además una Eucaristía más especial para los grupos preparada por ellos mismos una vez al mes terminando con un Ágape; una Hora Santa de adoración al Santísimo Sacramento que llamaremos Cenáculo desde el sentido bíblico que posee.

d)Durante el año se organizan también retiros espirituales, paseos, excursiones y festejos especiales preparados por todos.


RECOMENDACIONES

Algo que hemos visto necesario tener en cuenta dentro del proceso de formación de la Comunidad Juvenil de Pascua es la presencia de los Padres de familia en Dicho proceso. Queremos sugerir que se implementen acciones pastorales que logren la integración de los padres de familia en el proceso de formación de los jóvenes. Participando ellos de alguna manera podremos garantizar un mejor acompañamiento y seguimiento de la formación integral de los jóvenes y de sus comunidades.
Creemos que después de un proceso de tres o cuatro años, “los jóvenes evangelizados, evangelizan”. Por eso es bueno que participen en algún apostolado después de este tiempo. Si ellos coordinan una Pascua Juvenil en alguna pueblo o en alguna parroquia es muy edificante para ellos y mantiene viva su experiencia.
Después de Unos cuatro años de formación y de crecimiento es necesario que se desintegre la Comunidad Juvenil de Pascua para que pasen a nuevas experiencias. Hay otras muchas posibilidades para que estos jóvenes sigan creciendo.

EL JOVEN Y EL GRUPO...

No venimos al grupo para "pasar el rato", para "entretenernos". Estamos aquí porque queremos formarnos como personas y cristianos comprometidos con la iglesia y la sociedad.

CARACTERÍSTICAS DEL GRUPO CRISTIANO

El grupo no es cristiano porque pertenece a una parroquia, sino por el espíritu que lo anima.

Tiene que ser en primer lugar un GRUPO: que haya contacto humano, relaciones amistosas y fraternas.

No es critiano porque en él se recen oraciones sino porque vive su vida a la luz de la fe y se deja guiar por Jesús y por las comunidades modelo del Nuevo Testamento.